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EDUCACIÓN EN CHILE, ¿PODEMOS HACER MÁS?- Sebastián Errazuriz, Actitud Lab

Se nos están entregando cifras que tienen relación con el área educativa en Chile, de las que de manera urgente tenemos que hacernos cargo para no seguir yéndose al despeñadero.

Por un lado, la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) del año 2013, indica que cerca de 100 mil niños y adolescentes no asisten a ningún establecimiento educativo, y 67 mil son considerados pobres monetaria o multidimensionalmente.

Está a la vista también el Informe Observatorio de Niñez y Adolescencia, Infancia Cuenta 2014, el cual desprende que siete de cada 100 niños abandonan la enseñanza básica y 11 de cada 100 adolescentes se retiraron de la enseñanza media.

En cuanto a resultados académicos que Chile ha obtenido a nivel internacional, tenemos la prueba PISA que se realizó en 2012 precisamente en Matemática, Lenguaje y Ciencias. Para la ocasión, el país obtuvo 423 puntos, mientras que los países de la OCDE promediaron 71 más. En esta oportunidad los estudiantes de Shanghai obtuvieron 613 puntos.

Para qué decir los resultados de la prueba PISA en Matemática efectuada el 2009. El documento señala que en Chile el 22% de los estudiantes se encuentra bajo el primer nivel que puede ser descrito en Matemática, llegando a la conclusión de que no hay dominio siquiera de las competencias más básicas. Con respecto a la evaluación de Lectura llevada a cabo el mismo año, el país quedó ubicado en el puesto 44 entre 65 países, bajo el promedio de la OCDE.

Por primera vez el 2012, Chile rinde como parte de la prueba Pisa un ítem llamado “Solución Creativa de Problemas”, la cual fue hecha a estudiantes de 15 años de alrededor de 60 países que pertenecen a la OCDE, Chile ocupó el lugar 36 de 44, con 448 puntos, posicionándose en el lugar dos de los seis niveles de evaluación. Salió el mejor país de la región, superando a Brasil, Colombia y Uruguay, pero lejos todavía de las naciones agrupadas a la OCDE, logrando 500 puntos en promedio.

Según el informe, los jóvenes de Singapur y Corea del Sur fueron las naciones que obtuvieron los puntajes más altos resolviendo los problemas, con testeos que sobrepasan los 560 puntos, encontrándose en los niveles máximos de la escala de evaluación (5 y 6). Además, Japón, Macao-China, Hong Kong-China, Shanghai-China y China- Taipei estuvieron entre los de mejor rendimiento.

A pesar de que Chile destacó a nivel latinoamericano, su puntaje fue deficiente a diferencia de los países asiáticos y europeos. El informe señala que entre los países que pertenecen a la OCDE, nuestro país es el que cuenta con el rendimiento más bajo, con un puntaje promedio de 448 puntos. El documento desprende que la brecha entre el país más alto y el de más bajo aprendizaje de la OCDE es de 113 puntos de calificación, muy por encima de una desviación normal según lo que establece el informe.

El diagnóstico arrojó además que cerca del 90% de los estudiantes de Corea se encuentran por sobre la puntuación media de Chile, y sólo el 10% de los alumnos chilenos se encuentran por encima de la calificación media de Corea.

En cuanto al Producto Interno Bruto, Chile invierte una cifra cercana al 5% correspondiente a educación a través de fondos estatales. Trasladando esa cifra al promedio latinoamericano y caribeño, es de un 5,2%, el de la OCDE corresponde a un 6,1%. Los países que más recursos públicos destinan a educación se sitúan a Cuba con un 12,8%  y a Dinamarca con un 7,5% de su gasto.

Seguramente para sorpresa de algunos, nuestra nación es una de las primeras en América Latina y la segunda mayor de la OCDE en ocupar un 2,6% del PIB a través de fondos privados para ser destinados a educación.

Con varios antecedentes puestos sobre la mesa, vienen las interrogantes que uno pudiese estar haciéndose con respecto a la afirmación que está presente en el título: algo está mal con la educación en Chile, pero ¿dónde está ese talón de Aquiles que nos tiene sin poder dar el gran salto que los jóvenes están esperando?

El tema es complejo y obviamente no hay una sola pregunta ante el problema expuesto, pero indudablemente están dadas las condiciones para generar cambios significativos en la manera de enseñar en los respectivos establecimientos educacionales.

Los tiempos de hoy han cambiado, y se hace muy necesario de ir dejando instaladas nuevas metodologías en la cual los estudiantes vayan adquiriendo aprendizajes que verdaderamente les haga tener sentido de trascendencia para sus vidas.

Hay que crear conciencia de estimular a los estudiantes a temprana edad en la entrega de las herramientas necesarias para que empiecen a desarrollar sus potencialidades, y se den cuenta que pueden llegar a lograr muchos propósitos o anhelos que a veces los ven como inalcanzables.

Pero ese trabajo no tendrá sus frutos si no hay un equipo detrás comprometido entre las directivas de los establecimientos educacionales, profesores, y apoderados. Ellos deberán ser el principal motor de inspiración hacia los jóvenes para que tomen el gusto de aprender lo que más les motive.

Lo importante es trabajar pensando siempre en el futuro y no quedarse con rezagos del tradicional modo de enseñanza, ya que se corre el peligro de que los estudiantes caigan presos en la desmotivación y de a poco conlleva a que se van aislando de un mundo que ofrece una diversidad de oportunidades que hay que salir a buscar.

Como se indicó anteriormente, nuestro país sacó relativamente una buena puntuación en la Prueba Pisa correspondiente al ítem “Solución Creativa de Aprendizajes”, ya que fue el mejor de la nación dentro del Cono Sur. Es un dato y advertencia que no se puede dejar pasar, ya que está a la vista de que la verdadera revolución de enseñar en el aula es el uso y desarrollo de la creatividad.

El camino para que las nuevas generaciones empiecen a pavimentar un Chile que se abra a las ideas, al talento, a la generación de mayores oportunidades, tienen que instalarse hoy mismo. Vayan creando una verdadera cadena nacional de norte a sur y de mar a cordillera, haciéndose partícipes de las necesidades que tiene el de al lado como si fueran propias. Esa es la huella que hay que instalar como aprendizaje para los estudiantes, y de seguro que el joven que no quiso hoy levantarse para ir a clases, mañana cambiará de opinión si le dicen que puede mucho más de lo que entrega a su entorno.

Equipo de ActitudLab.

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