Blog Academia B | EL CUARTO IMPACTO. LA FORMACIÓN COMO VEHÍCULO DEL CAMBIO CULTURAL.-Pablo Reyes, Plataforma Áurea.
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EL CUARTO IMPACTO. LA FORMACIÓN COMO VEHÍCULO DEL CAMBIO CULTURAL.-Pablo Reyes, Plataforma Áurea.

Los recursos son escasos y las necesidades infinitas”. Con esta frase parten muchos de los libros de economía, una frase que surge en un contexto histórico y social que se ha perpetuado como si fuera cierta, siendo repetida casi como un mantra sin mayor cuestionamiento en la formación de economistas y managers. Quienes trabajamos en la academia somos responsables de los paradigmas que esparcimos y desde los cuales formamos, paradigmas desde los cuales va emergiendo, por medio de nuestras interacciones, la cultura en que habitamos.

La formación de personas tiene una connotación política, se forma en una mirada, en aquello que damos por cierto y que configura la realidad en que habitamos, y desde ahí se construyen estructuras sociales, instituciones y comprensiones consensuadas que van moldeando la cultura.

Aquello que hemos ido esparciendo como paradigma central nos ha hecho habitar en realidades que se sostienen sobre la metafísica, una comprensión en la que hay algo afuera que es independiente de la experiencia, en la que existe una verdad afuera separada de quien la sostiene, impulsando en muchos casos una única forma de abordar las cosas.

Esto nos ha llevado a estructuras duales, al “afuera”, a la separación entre aquello que somos y lo que está ahí, a la mano. Esa comprensión ha permitido que contaminemos el afuera sin darnos cuenta que al mismo tiempo contaminábamos el adentro. Nos fuimos contaminando lentamente pensando que la naturaleza estaba ahí para ocuparla, que daba lo mismo, que cuando lo hacíamos no nos estábamos dañando, estábamos tirando algo “para afuera”.

La ciencia se dio cuenta de esto hace mucho. No existe un afuera sin un adentro, no existe cosa tal como la verdad independiente de la persona que la sostiene y que hicimos una separación artificial entre lo interno y lo externo que nos atrapó. Lo podemos ver en las organizaciones, muchas con metáforas provenientes de la física y la mecánica: “tiene que funcionar como reloj”, “vamos como avión”, “hay que sacar peso”, “hay que sacar grasa”. Entendimos las organizaciones como máquinas en que las personas eran engranajes y piezas; y no como redes de relaciones entre seres humanos emocionales, cambiantes, muchísimo más complejos que unas tuercas con competencias.

Si a lo anterior le sumamos que “los recursos son escasos y las necesidades infinitas”, nos vemos arrojados a hacer máquinas para la optimización. Si no me apuro, el del lado me come la comida, no alcanza para todos, por lo que tenemos que crecer y crecer. Instala una urgencia, una tensión y llama al miedo profundo de no subsistir.

Con esas dos lógicas hemos desarrollado mucho de lo que conocemos, sin embargo ya nos son suficientes para la complejidad de lo que estamos enfrentando.

Las organizaciones hoy en día no son lugares que sólo proveen trabajo, sino que dada su relevancia en la vida de las personas, se han convertido en lugares de formación de seres humanos, compartiendo valores, formas de pensamiento, experiencias y relaciones.  Estas tienen un rol clave en la generación de la cultura.

Las Empresas B podemos formar, por medio del ejemplo, a las nuevas empresas para que adscriban una nueva lógica más compleja que la lógica lineal extractiva y maximizadora de beneficios, con más variables, sin embargo, si lo hacemos podemos dar vuelta el partido, podemos decir que esto alcanza para todos, alcanza para la vida.

Para eso debemos incorporar un cuarto elemento al triple impacto, el impacto cultural. Estamos comprometidos con eso, por cambiar la forma de pensamiento de aquellos que toman decisiones hacia formas que nos puedan llevar a que las nuevas generaciones sean capaces de integrar, de mirar el recorrido con compasión y de reconocer aquello que ha funcionado, aquello que ha permitido desarrollarnos y al mismo tiempo darse cuenta de lo que ya no necesitamos, para así, de esta forma, incorporar e integrar todo el recorrido de sabiduría que hemos tenido como humanidad con nuevos elementos y comprensiones.

Eso es un cambio cultural profundo y las Empresas B son parte de ese cambio.

Pablo Reyes Arellano
Director Ejecutivo

Plataforma Áurea

pablo@plataformaaurea.cl

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