Blog Academia B | REINVENTAR LA MADUREZ- Maria Emilia Correa, Co Fundadora Sistema B
478
post-template-default,single,single-post,postid-478,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

REINVENTAR LA MADUREZ- Maria Emilia Correa, Co Fundadora Sistema B

Estudiando la geografía de la innovación, Jessica Lee (1) pone al descubierto los beneficios recíprocos del emprendimiento intergeneracional. Contrario al estereotipo de los emprendedores como “jóvenes con laptops”, la mayoría de los emprendedores en los EEUU son mayores de 35 años, y muchos de ellos son mayores de 50. Según la Fundación Kauffman hay cada vez más emprendedores entre 55 y 65, y cada vez menos entre 20 y 34.  Además de ser emprendedores de su propia empresa, la personas mayores habitualmente son además quienes apoyan a las start-ups como mentores e inversionistas (2)

Elizabeth Isele, del Global Institute for Experienced Entrepreneurship (www. experieneurship.com), demuestra que los emprendedores mayores son un recurso para fortalecer la economía: por su experiencia y acceso a capital, tiene menor temor a fallar y una mayor estimación de sus propias capacidades. El Global Entrepreneurship Monitor, “2015 United States Report” muestra que el retorno sobre inversión de inversionistas ángeles mayores es el mayor de la industria; en los EEUU se calcula que cerca de 34 millones de personas mayores tiene curiosidad por la idea de emprender (Federal Reserve Bank of Kansas City).  

Por su parte en  América Latina, los Estudios de Dinámica Empresarial de José Miguel Benavente han demostrado que la educación, la experiencia empresarial y la edad del empresario, son las variables fundamentales para explicar el éxito empresarial en la región. Más allá del tipo de empresa, la industria, o el ciclo económico, un emprendedor mayor tiene más probabilidades de éxito.

En la década de los 70 América Latina era una región joven y con baja perspectiva de vida. La realidad actual es que pasamos por un período de profunda transformación demográfica: el 12% de la población (76 millones de personas) es mayor de 50 años. En 2040, los mayores de 60 podrán superar a los menores de 15 años. El gran desafío de la región ya no es la explosión demográfica: es la prolongación de la vida, pues la esperanza de vida es de 74,7 años, 5 años  más que el promedio mundial (3).

El interés creciente por el tema de la extensión de la vida en América Latina, sin embargo, todavía considera que la vida tiene 3 etapas: estudiar, trabajar y retirarse, por lo que las   reflexiones esenciales sobre la desigualdad y los desafío de la vejez se reducen a la ancianidad. ¡Pero se olvidan de la madurez! Entre la edad de “retiro” y la ancianidad, pueden pasar 20, 30 o 40 años.

Países como Israel, donde hay programas de emprendimiento para mayores de 60 y para mayores de 80 años, Irlanda, Australia, Japón, UK, y EEUU, apoyan el emprendimiento de personas mayores, que con su experiencia, expertise, redes profesionales y mayor acceso a recursos son una apuesta importante para el desarrollo económico.

En nuestra región existen importantes barreras a la participación de adultos mayores: los programas de apoyo al emprendimiento típicamente consideran a los adultos mayores como sujetos que requieren ayuda para sobrevivir, y no como potenciales emprendedores. El crédito, la inversión de impacto y de riesgo, y sobre todo, las expectativas sociales restrictivas, impiden a muchos adultos empezar nuevos negocios. En especial las  mujeres enfrentamos una discriminación adicional (otra vez!) por la expectativa social de ser las encargadas del cuidado de los nietos, los adolescentes o los parientes mayores.

El emprendimiento no es la panacea para todos los males. Sin embargo, hay una oportunidad fascinante de reinventar la vida para convertirse en emprendedor de segundo tiempo, en especial para quienes tienen interés por aprender a emprender para el mundo. El emprendimiento con propósito, que busca solucionar problemas sociales y ambientales ofrece sentido y conexión con las necesidades de otros, una maravillosa posibilidad de construir un legado.

Para quienes pasar los 60 no significa “retirarse de la vida”, se abre un espacio de oportunidad increíble: redefinir con tremenda libertad quiénes somos, después de salir de los compromisos de educar los hijos, pagar la casa, ejercer la profesión.

Como explican los que saben de fútbol, los partidos se definen en el segundo tiempo. El primer tiempo es el espacio de la velocidad y la fuerza; el segundo tiempo requiere experiencia, traer a los cracks que se cansan, pero que en poco tiempo definen los partidos. La diversidad de edades en el emprendimiento enriquece las opciones y mejora las posibilidades de éxito de las empresas.

María Emilia Correa
Co Fundadora Sistema B

(1) Beyond Millennials: Valuing older adult´s participation in innovation districts. Jessica Lee. Associate director, international futures,. The Brookings Institution. Mayo 2017
(2) https://www.entrepreneur.com/article/267026
(3) Envejecimiento e institucionalidad pública en América Latina y el Caribe: conceptos, metodologías y casos prácticos. Cepal 2016.
1Comentario
  • Cristina López Mayher
    Publicado a las 20:56h, 26 September Reply

    Gran artículo, Maria Emilia. Efectivamente, se necesita un cambio de cultura en el que se aprecie la experiencia y el conocimiento que viene con ella. Hay que dejar los prejuicios a un lado, y empezar a ver a las personas de 60 y más como grandes recursos, no como personas pasivas que están por retirarse. Efectivamente, una combinación de un equipo joven (por su entendimiento sobre su sector de mercado, las últimas tecnologías, su energía y pasión), con un equipo experimentado (y con pasión seguramente!) puede ser una buena receta para un buen emprendimiento. Habría que manejar la diversidad con la inclusión. Es decir, que la diversidad de edades efectivamente conlleve la inclusión de todos los miembros, donde sepan comunicarse, entenderse y respetarse. No siempre es fácil. Porque también hay prejuicios de los mayores hacia los más jóvenes. Pero seguro que se puede.
    En definitiva, gracias Maira Emilia por señalar el valor de una parte de la sociedad que cada vez representa, como dices, una mayor proporción de nuestras comunidades. Eso significa much@s emprendedor@s potenciales!
    Saludo cariñoso,
    Cristina

Publica un comentario